
A medida que las conversaciones sobre planificación benéfica se vuelven más complejas, muchos asesores están volviendo a considerar las llamadas «donaciones de interés compartido» para ayudar a los clientes a conciliar sus objetivos filantrópicos con sus necesidades de ingresos. Dos de las estrategias más comunes —la renta vitalicia benéfica (CGA) y el fideicomiso benéfico de remanente (CRT)— pueden proporcionar a los clientes ingresos de por vida y, al mismo tiempo, beneficiar en última instancia a causas benéficas. A pesar de sus similitudes, estos dos instrumentos funcionan de manera muy diferente y pueden satisfacer necesidades distintas de los clientes.
Saber cuándo plantearse cada opción puede ayudar a los abogados, contables públicos y asesores financieros a ofrecer un asesoramiento de planificación más personalizado y eficaz. Sin embargo, a menos que tu despacho se especialice en donaciones benéficas, es poco probable que tengas a mano las normas sobre los CGA y los CRT. Aquí tienes seis preguntas frecuentes para que te hagas una idea.
¿Qué hacen los CGA y los CRT por un cliente?
A grandes rasgos, tanto un CGA como un CRT permitirían a tu cliente realizar una donación benéfica irrevocable y, al mismo tiempo, conservar una fuente de ingresos de por vida o durante un número determinado de años. En ambos casos, tu cliente podría tener derecho a una deducción fiscal inmediata por donación benéfica, y una parte de los pagos futuros podría beneficiarse de un tratamiento fiscal favorable. En resumen, la gente recurre a los CGA y los CRT para ahorrar en impuestos, hacer una donación a una organización benéfica y generar una fuente de ingresos.
¿Qué es más fácil: un CGA o un CRT? ¿Qué es más fácil: un CGA o un CRT?
Una renta vitalicia benéfica suele ser la opción más sencilla de las dos. El cliente cede activos a una organización benéfica a cambio de un pago fijo de por vida respaldado por el patrimonio general de la organización. Las cuantías de los pagos suelen basarse en la edad y en supuestos actuariales estandarizados. Como el pago es fijo y la gestión es relativamente sencilla, las rentas vitalicias benéficas suelen resultar atractivas para los donantes de más edad que buscan previsibilidad y sencillez. Ten en cuenta que no todas las organizaciones benéficas ofrecen esta opción; muchas organizaciones sin ánimo de lucro pequeñas o medianas carecen de los recursos, las licencias o los registros estatales necesarios para gestionarlas.
¿Qué es más flexible: un CGA o un CRT? ¿Qué es más flexible: un CGA o un CRT?
Un fideicomiso caritativo de remanente (CRT) ofrece mucha más flexibilidad que un CGA, pero también es más complejo. Un CRT es un fideicomiso que se gestiona por separado —una entidad jurídica propia— y que paga los ingresos a uno o más beneficiarios antes de que los activos restantes pasen finalmente a una organización benéfica. A diferencia de un CGA, un CRT se puede diseñar de diferentes maneras. Un fideicomiso caritativo de renta vitalicia (CRAT) ofrece pagos anuales fijos, mientras que un fideicomiso caritativo de renta variable (CRUT) paga una cantidad variable basada en un porcentaje de los activos del fideicomiso, que se revalúan anualmente.
¿Qué opción es mejor para los clientes que aportan activos más cuantiosos?
Los fideicomisos de donaciones con retención (CRT) suelen ser más adecuados para clientes que aportan activos de mayor valor o más complejos. Como el fideicomiso puede vender activos que se han revalorizado sin que ello genere un impuesto inmediato sobre las ganancias de capital dentro del propio fideicomiso, los CRT se utilizan con frecuencia en relación con inmuebles muy revalorizados, carteras concentradas de acciones o incluso participaciones en empresas antes de su venta.
Además, los CRT permiten incluir varios beneficiarios, estructuras de pago personalizadas y estrategias de gestión de inversiones profesionales. Los clientes que busquen mayor flexibilidad, oportunidades de planificación patrimonial a más largo plazo o ingresos que se adapten a la inflación pueden preferir una estructura de fideicomiso unitario (unitrust) en lugar de la naturaleza fija de un CGA.
Por supuesto, esa flexibilidad conlleva responsabilidades adicionales. Los CRT requieren una administración formal del fideicomiso, la presentación de declaraciones fiscales anuales, una supervisión continua de las inversiones y la redacción de documentos legales. Los CGA, por otro lado, suelen ser más fáciles de entender y constituir para los clientes.
¿Cuándo es mejor un CGA?
Quizá recuerdes que la Ley SECURE 2.0 creó una técnica llamada «Legacy IRA», que permite a los contribuyentes de 70 años y medio o más optar una sola vez por una distribución benéfica cualificada libre de impuestos a determinados CRT o CGA. A los clientes que quieran aprovechar la cuenta IRA Legacy les puede parecer que una CGA se adapta mejor a sus necesidades. Puede que el coste de crear y gestionar un CRT no merezca la pena, ya que el límite para estas transacciones es de 55 000 dólares (nivel de 2026) por persona.
¿Cuál es el primer paso para conocer los CRT y los CGA?
Como siempre, al equipo de la fundación comunitaria le hace mucha ilusión que nos llames primero cada vez que surja el tema de las donaciones benéficas en una conversación con un cliente. Si estás explorando las opciones de los CGA y los CRT, te orientaremos para que puedas evaluar las normas de cada técnica y analizar cuestiones importantes relacionadas con la situación concreta del cliente, como qué tipo de activo financiará la donación, la cuantía de la aportación propuesta, los objetivos de ingresos del cliente, el número de beneficiarios y las cuestiones relacionadas con los costes.
Por último, ten en cuenta que las conversaciones sobre donaciones benéficas no se limitan a los hogares con un patrimonio neto muy elevado. Hoy en día, muchos clientes buscan formas de generar ingresos fiables para la jubilación y, al mismo tiempo, asumir compromisos benéficos significativos. Las donaciones con interés compartido pueden ayudar a alcanzar ambos objetivos a la vez. ¡Esperamos con ganas nuestra próxima charla!